lunes, 15 de abril de 2019

Antes de irme

Maldita vida agridulce,
intentamos que los extremos se encuentren,
queremos alcanzar algo de dinero
y entonces pereces de ansiedad,
miras hacia atrás y es el lugar
donde siempre has estado,
maldita calamidad.
Para que rezar al bien o al mal
si duermo cada día de rodillas 
alejado de los sueños, del mar,
si todas mis venas 
dejaron de ser libres y 
ya no cesan de llorar,
si mi mente es una sinfonía
repleta de silencio, 
de dolor vacío.
Si vivir es un infierno
sin tu boca.


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