sábado, 4 de enero de 2014

¡Oye! ayudame a sujetar las esclusas que encierran 
todas las lagrimas que derrama la humanidad, 
ayudame a convertirlas en una sin razón,
en una leyenda y no dejarlo como una historia,
como un cuento escrito en el viento,
no dejarlo como un vivir hacia la muerte sin pensarlo,
sin ser objeto de un corazón abocado a un nacimiento,
que con una vida apagada te llevó a una muerte vacia, con sufrimiento.

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