sábado, 8 de julio de 2017


SER LEIDO
Escribo para la almohada de la luna,
para asemejarme a la poesía,
para moldear mi alma a la vida.
Escribo a los que no aprietan,
a los que no hacen daño,
a los enamorados de la fantasía.
Escribo a la ausencia de rutina,
a la magia de los sueños,
a los labios poseídos de alegría.
Escribo a la hermosura y sus caricias,
a los pozos del deseo,
a los corazones sazonados de amor.
Escribo a los ojos humedecidos de rocío,
al que trasmite esperanza,
a las brisas repletas de armonía.
Escribo a los besos, a las poses delicadas,
al que nos arrebata los miedos,
al reposo del guerrero.
Escribo al ruiseñor y sus melodías,
a los jadeos con olor a jazmín,
a los espejos ausentes de heridas.
Escribo a los amantes y su sesión continua,
a la luz que nos inunda,
a los que pasan por el ruido de puntillas.
Escribo a los versos torcidos,
a los humillados y perseguidos,
a la aventura de ser leido.

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