martes, 9 de mayo de 2017

VIENTO OTOÑAL

Me desperté acariciándote aquel día,
cada roce era otro eterno latido,
fue entonces cuando dejé de estar perdido
y le puse tu nombre a la alegría.

Desperté rodeándote la vida,
besando tus ojos, perdido en tu belleza,
frente a ti, se me lima la aspereza,
con tus labios y tu aliento frené mi caída.

Has puesto tu dulzura por bandera,
mi corazón deja de hacer ruido,
no hay paraíso sin ti, bella hechicera.

Antes de que este viento otoñal, se haya dormido,
de que ruja con fuerza la primavera...
me romperé en ti como un estallido.


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