lunes, 8 de octubre de 2012

                          HUNDIMIENTO DE LA HUMANIDAD (el eden) 




Dos ríos separaron el bosque de la ilusión, en realidad brutal, que mas tarde convertiría a la humanidad en odio profundo, en constante refriega, en sufrimiento, sin culpables, por la fe imaginaria de unas feroces alimañas para el provecho de unos cuantos. Se desconoce si los muros eran muy altos, pero el paraíso terrenal tenía las miras muy bajas, y el hombre evolucionó a la altura de las serpientes con lengua de doble filo. Después todos a la calle…creador de engendros de barro, de envidias y traiciones, de incestos con  sordina, de asesinos con quijadas carentes del más elemental de los estilos.



Entre ríos se fraguó la historia de una pareja,
y en el paraíso los dejaron, a uno sin costilla,
y a la otra la mar de traviesa.
Eva era su nombre y preocupada por su encierro
a Adán le machacaba con salir de allí corriendo.
Tan bueno y recatado Adán, pues no quería ofender
al Señor su creador con las propuestas de su mujer.
Y ella que no hacía caso, a un manzano se subió,
comió del fruto prohibido y a todos nos jodió.
El Padre no la perdonó, ni a sus herederos todavía,
"será cuando le quitemos la costilla a esa arpía".



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