domingo, 21 de abril de 2013


REQUIEBROS


Nuestros sueños deciden desquiciarnos primero,
sensaciones que se encargan de enamorarnos sin morfina,
lindo y flujo voraz que nos corroe como arena fina,
cuando al fin estalla ese corazón, encharcando el sendero.

Sueños que descargan con suficiencia amor por cada poro,
como si de ello dependiera el clímax cuando estamos en la cima
de sentirnos por encima de ese cielo que culmina
el tormento de sentir la lejanía de aquel que quieres con fervor severo.

Vencido, resignado, abatido por la cruel distancia,
atroz despertar de este sueño que alarga su huso ausente,
quiero tenerte y masticar tu presencia.

Espero tu llamada con ese fuego en estado latente
que me adentre en tu corazón, casi al borde de la clemencia
porque este requiebro tiene un semblante inocente.

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